Tuesday, April 18, 2006

Espero que te haya aprovechado.

Así como hay diversidad de colores en este mundo hay diversidad de personas en la vida. Habemos algunos cuantos que nos pasamos la vida trabajando honestamente, que lo poco que tenemos lo hemos conseguido a base de esfuerzos y sacrificios. Hay otros, sin embargo, que se pasan la vida viviendo de los demás y que les importa un carajo pagar sus gustos desenfrenados con el sudor de los demás.
Hay nombres, y también apellidos, que pasaran a ocupar su lugar en la historia, y no por las razones más correctas.
Recuerdo claramente la primera crisis bancaria que sufrió nuestro país. La quiebra del Banco Universal, la quiebra del Banco Panamericano, la quiebra de varias financieras…
En estos días ví una foto de Leonel Almonte, con el pelo cano, cara demacrada y la vista perdida. Según leí, estaba interno en la Clínica Abel González desde enero, aquejado de problemas del corazón y sufriendo una depresión severa. A cualquiera se le llenaba el corazón de pena por este señor.
Ahora me pregunto, y los que sufrieron las consecuencias de sus actos, ¿cómo estarán? ¿Cuántas personas sufrieron problemas del corazón y depresiones severas al ver que sus ahorros de toda la vida se fueron por el hoyo? ¿Cuántos habrán pensado en suicidarse? ¿Cuántos pudieron pagar un internamiento por más de 3 meses en la clínica más cara del país para curar su pesar?
Es muy bueno tener apartamentos en Miami, Paris y New York, 5 villas en Romana, casas en Vail, vacaciones extendidas por Europa, la colección completa de relojes de Cartier, yates y carros de lujo que se cambiaban cada vez que se cansaban de ellos o que salía una versión nueva. Es muy bueno no tener que preocuparse porque llegó el recibo de la luz y los estados de cuenta de las tarjetas de crédito porque se sabe que en el banco hay fondos suficientes para poder pagarlos con creces.
Mis padres perdieron mucho dinero en esa primera crisis bancaria. Perdieron hasta amistades, pues tenían amigos en varias de esas instituciones quebradas que después del hecho no tenían cara con que enfrentar a mis padres y decirles que el fruto de su trabajo había ido a parar en una casa en Vail a la cual nunca tendrían acceso.
Luego vino la segunda tanda. Yates tan lujosos que salían en reportajes extranjeros. Carajitos de 16 años que le bajaban, desde un helicóptero, un Cartier de regalo de cumpleaños a la noviecita en medio del colegio. Edificios de cristal para albergar oficinas. Casas en las ciudades más caras e importantes del mundo. Y de este lado personas poniéndose locas al pensar que al próximo mes no iban a tener con qué comer. Un pueblo entero pagando capital e intereses de préstamos para poder compensar la inflación. Pagando los gustos y gastos de uno que hoy tiene los timbales de decir que nada de lo que estamos pagando es cierto. Y todavía sus familiares salen en las páginas sociales, sin mostrar siquiera un poco de vergüenza.
Y la otra, que nunca llegó a la luz pública. Una familia tan respetable, gente de “alcurnia”, engañando hasta a sus propias amistades. Fue tan grande el asunto que tuvieron que salir corriendo del país. Y pensar que alegan que no tienen dinero con qué pagarle a las personas que confiaron en ellos y nuevamente fueron burlados. Ahora viven en Palm Beach, en mansiones gigantescas, andando en la calle sin un ápice de remordimiento de conciencia, comprando en tiendas que te cobran por el simple hecho de tener el exclusivo honor de entrar en ellas. Y el que se quedó aquí, desfachatadamente anda por la calle tal cual. Me lo encuentro a cada rato en sitios públicos. Me cruza por al lado y ni se inmuta, sabiendo que por su culpa y la de los suyos mi papá todavía a los 76 años tiene que levantarse todos los días a las 6:45 am para ir a trabajar, cuando ya a su edad debería estar descansando y disfrutando los frutos de su trabajo y andando en un carro que vive más dañando que rodando, porque el dinero que tenía destinado para esta etapa de su vida probablemente fue gastado comprando alguna casa de verano o que quizás está depositado en algún banco de eso de los que están en islas que no preguntan de donde vienen ni dicen donde están.
¿Sabe algo, señor Almonte? Su caso no me apena. Comparo las canas de su cabeza con las canas en la cabeza de mi papá. Las de mi papá salieron por el paso de los años, las preocupaciones, el más de medio siglo de lidiar con obreros y de no faltar un solo día a su trabajo. De tratar de buscar la manera de darle a mi familia lo mejor que sus esfuerzos pudiesen darle. De extender hasta lo último sus entradas para que los suyos pudiesen vivir una vida digna y con facilidades. Sus problemas cardíacos no son nada en comparación con la hipertensión y el marcapasos de mi papá y con el estrés de mi mamá. Sus depresiones no son nada en comparación con los problemas que todos tuvimos que afrontar.
Miro su brazo y veo un Cartier, el cual quizás compró como parte de su colección un día cualquiera caminando por la Quinta Avenida. Quizás entró a la tienda y simplemente pasó una de sus tantas tarjetas sin inmutarse. Veo mi brazo y veo el mío, comprado luego de mucho tiempo de ahorro y de sacrificios, tirando numeritos y sacando de donde no tenía y matándome la cabeza pensando que iba a tener que financiar la tarjeta por varios meses para poderme dar ese lujo. Pienso en aquel que no tuvo la oportunidad que yo tuve, que quizás lo que tiene es un Seiko o a lo mejor ni siquiera eso y tiene que conformarse con pedirle la hora al que está a su lado.
¿Debería darme pena el que usted tenga más de 3 meses acostado en una cama de posiciones electrónica, con televisión con cable, con todos los mimos y cuidados del mundo, en la clínica más cara del país? Lo que usted paga por una semana en esa clínica es mucho más del sueldo mínimo; ¿eso me debería dar pena? Envuelto en una bata de seda, poniendo cara de pena para las fotos, mientras quizás alguno de sus ex clientes al sol de hoy tenga puesta la misma camisa que compró hace 5 años en la Duarte con Paris. ¿Me tiene que dar pena usted?
Lo siento, señor Almonte. Para mí usted no es mal que un vil ladrón. A usted, a Ramoncito y a Oscarito, a los 3 deberían meterlos en el medio de La Victoria, sin ninguna protección policial, para ver si así por lo menos pagan una milésima parte de lo que le deben al pueblo dominicano.
Ladrones, todos ladrones. Valen menos que aquel que se mete de noche en una casa a robar. Valen menos porque traicionaron la confianza de la gente y eso es peor que cualquier cosa.
Ladrones, viles ladrones.

9 comments:

Will said...

totalmente de acuerdo contigo...todos los numeros del mundo a tu favor...son unos malditos ladrones!...me imagino que el oscarito que mencionas, es aquel famoso Oscar Garcia, que tenia una fundacion y una financiera y dejo a todo el mundo con la mano en la cabeza...si es por mi, que dejen morir, aunque no tengo velas en ese entierro, por lo menos conozco los afectados...

Bracuta said...

Relamente no, hablo de los Lama de Datocentro.... pero en ese ulto caben muchos nombres más...

alfonso said...

pero me gustaria un dia pedirle a ramoncito que me pague la cuenta.....pero na.......el ni se inmuta

Cristina said...

yo no entiendo como a esa gente no le da verguenza salir a la calle!
ladrones!

Alexei Tellerias said...

fuerte... muy fuerte! pero es que sólo así puede comprenderse a plenitud lo que ha significado el engaño de todas estas personas para nuestra pobre y exprimida media isla. Apoyo al 100 por ciento este thread.

Libélula said...

Muy fuerte...pero MUY cierto, Eny. Yo también me pregunto como es que no les da vergüenza salir a la calle...hubiera sido en otro sitio y les cayeran a pedradas, que es lo que se merecen.

Alexei Tellerias said...

Libélula, es que es muy sencillo. Acá los ladrones vulgares se pierden en las páginas de "Policiales" en los periódicos, mientras los de cuello blanco salen en ritmo social y son presentados como "ejemplos de superación". Y, aún peor, cuando los meten presos (el 2% de las veces), no tienen que devolver un centavo. Simplemente les ponen una multa (que nunca pagan completa) y ya. (en esto me gustaría que Bracuta me diera luz porque mis conocimientos de derecho son muy incipientes)

Cø¥ôTë said...

Mierda!! ke post!!!

Carajo!!! no tengo palabras!!

Las ke se miocurren no son publicables...

!"#"$#%$$&$/(&/$%$%$#"#$!

Pa'tueso #$%&%$#

C...~...o !!!!

Bracuta... 10 de 10

Anonymous said...

Bravo Bracuta,te la comiste,asi se habla,tambien deberian de cortarle las cabezas a los jueces corruptos de nuestro pais,,siga con el buen trabajo,,,Freddy Zaiter