Monday, July 17, 2006

Diario de una tributaria o como la ineptitud del gobierno me costó una mañana...

Como toda una ciudadana consciente y cumplidora de las leyes, hace casi 3 semanas que renové mi revista. A veces pienso que soy más “straight” de la cuenta pues cuando la verificadora me pidió mi botiquín y mi extinguidor fui a buscarlos y cuando se los fui a llevar para que los viera, ya me estaban pegando la revista en el vidrio (I felt like such a geek).
El asunto es que esta semana la DGII anunció que iniciaba el proceso de renovación de marbetes de placas. El Sabado, cuando fui a rendirle tributo a los dueños de mi apartamento (léase “cuando fui a pagar el préstamo de mi apartamento) aproveché para comprar el marbete de renovación. Cuando la persona que me estaba atendiendo llamó al sistema automático de renovación, éste le informó que mi matrícula tenía problemas y que no podía renovar la placa. Esto me pareció un poco extraño pues nunca había tenido este tipo de problemas, pero como era Sabado no podía hacer más nada que esperar a que llegara el día de hoy, llamar a la DGII y tratar de resolver el problema.
Pues bien, esta mañana temprano acceso a la página de la DGII para ver si era un problema temporal, pero me encuentro con que el sistema dice que no tengo ningún vehículo a mi nombre. Llamo a la DGII y un muchacho muy servicial y competente me atiende.
Luego de cómo de 7 minutos en espera en lo que buscaba la información, me dice que mi vehículo está registrado a nombre de la DGII y que tengo que ir allá para resolver eso.
¿Cómo fue? ¿Que mi jeepioneta está registrada nombre de quién? ¿Que tengo que adónde? Say what?
Lo pienso. Lo pienso otra vez. Un error en mi matrícula. En el 2003 renové placa (no marbete, el pedazo de metal con numeritos y letras) y no tuve problemas. Si hay un error en mi matrícula, ¿por qué me sale ahora y no aquella vez o todas las veces que he renovado placa en todo este tiempo? Mi vehículo tiene 8 años, ¿esto implica que tengo 8 años andando en un vehículo que no es legalmente mío? ¿O sea que en cualquier momento de estos 8 años en mi casa pudo haberse aparecido un alguacil y haber incautado mi vehículo?
¡Pero de por Dios!
No me quedó más que resignarme (pelear con el gobierno, más aún con la DGII es caso perdido), así que pido un permiso en el trabajo y le pido bola a mi papá (conseguir que el peso se ponga a la par con el dólar es más factible que conseguir un parqueo por la DGII). Preferí resolver esto con tiempo antes de que llegara el término del plazo y que comenzara la avalancha de gente a ir a comprar el marbete (porque como siempre, el Dominicano deja las cosas para último momento).
El asunto es que papi me lleva a la oficina principal de la DGII (México con Leopoldo Navarro). Hice mi filita en el Departamento de Servicios Personalizados de Vehículos de Motor, donde me informaron que tenía que ir a la Colecturía que está en la México con Jacinto de la Concha. Cuando llegamos, como es obvio, no había parqueo, así que quedé con papi en que iba a investigar y lo iba a llamar al celular para decirle más o menos cuánto tiempo me iba a tomar, para entonces él decidir si se quedaba dando vueltas en lo que resolvía (y gastando gasolina, que bastante cara que está) o si se iba a hacer otras diligencias y me iba a buscar después.
Entré a la colecturía y me acerqué a un escueto escritorio donde estaba sentada la señorita que daba las informaciones (en el escritorio cabían 2 cuadernos uno al lado del otro y nada más). Había un muchacho haciéndole como 50 preguntas a la joven, a quien se le veía en la cara que hubiese preferido estar sentada en su casa frente a un abanico, pintándose las uñas en lo que veía la telenovela. En lo que estaba en la fila una señora me preguntó que cuál era mi problema y antes de decirle nada comenzó a contarme el suyo. Fui muy amable con la señora en lo que esperaba que me atendieran. Cuando por fín me llegó el turno, la señorita de “Información” me informó (valga la redundancia) que debía subir a la cuarta planta y procurar al Sr. Cepeda.
4 pisos. Sin ascensor. ¿Oíste, espalda?
Subí mis 4 pisos y pregunté dónde quedaba la oficina del Sr. Cepeda. Cuando abro la puerta señalada, habían como 100 personas hablando al mismo tiempo. Logré abrirme camino hacia otro escueto escritorio donde me informaron que “tó lo que tan ahí tan bucando a Cepeda. Epérese uno minuto en lo que arman la fila”.
Respiré profundo y llamé a mi papá: “papi, mejor vete que cuando yo termine te llamo. Espera la llamada como el Viernes de esta semana.”

Cuando salió Cepeda se armó un corre corre. “El que no té en fila no va a ser atendido”. Hice mi filita (la señora que había estado detrás de mi en la primera fila me hizo “capú y no te agaches” y se coló delante de mi). Cepeda recogió todas las matrículas y nos dijo: “eperen ahí en lo que se arreglan la matrícula”.
Miré a mi alrededor; la espera iba a ser larga. Un señor me vió la cara y cortésmente me cedió su silla, que quedaba al lado de la señora que daba las informaciones. A cada rato venían a hacerle preguntas estúpidas a la señora, tanto así que me dio pena y en un momento hasta la ayudé. En lo que esperaba, la señora me preguntó que qué le pasaba a mi matrícula (ya yo se lo había dicho, pero ni modo), y me contó que su cuñado, que era Director de no sé qué institución gubernamental en San Juan le había pasado lo mismo y que la había llamado peleándole cuando ella no tenía la culpa de eso (parte del Karma, mi doña). Me entretuve después revisando unas cosas en mi palm, pero por el rabillo del ojo me dí cuenta que ella estaba loca por ver lo que decía mi carnet, así que para fuñir un chin me lo voltié. No aguantó más y me preguntó si yo trabajaba en un banco, porque me le parecía a una muchacha (no recordaba su nombre), que era novia de un muchacho (tampoco recordaba su nombre) que vivía por el Millón (tampoco estaba segura de dónde vivía). Yo muy sonriente le dije que no trabajaba en ningún banco y seguí con mis asuntos, ayudándola de vez en cuando alguien venía a hacerle alguna pregunta.
Luego de ver las horas pasar, por fin llamaron mi nombre. Sin mucha ceremonia, Cepeda me devolvió las copias de mi matrícula y mi cédula y me dijo “ya”. ¿Qué significa ya? No me arreglaron la matrícula, pero quizás “ya” siginificaba que podía proceder a renovar mi marbete.
Bajé mis 4 pisos y llamé a mi papá. Me paré en la parte de arriba de las escaleras de entrada al edificio a esperar que llegara y me dispuse a contemplar la calle. Tomen en cuenta que en ese tramo hay mucho tránsito, así que me entretuve bastante.
Mientras el hacha iba y venía, se me acercaron varias personas preguntarme dónde estaban las escaleras (debí haber cobrado por mis servicios de información a la DGII), un señor casi compra un pedazo en las escaleras porque mientras subía (bebiéndose un juguito en cartón), se le fueron los ojos viéndome (para que vean que todo el mundo tiene su público) y se “voló un escalón”.
Vino también un sargento del ejército a ponerme conversación:
- "Dime a ver, mi amiga."
- "Buen día."
- "¿En qué tú tá?"
- "Viendo las horas pasar…"
Y voltié la cara.
Otro señor, versión convertible (léase sin un cabello en la cabeza) se me paró al lado y me dijo “tu y yo solos contra el mundo”. No lo entendí muy bien y le pedí que me repitiera lo que había dicho, Cuando lo hizo, me estrallé de la risa y le dije “¿Usted está seguro? ¡Hay mucha gente en el mundo!” a lo que me respondió “Contigo y conmigo nadie podría.” Al rato volvió donde mi y amablemente me preguntó si necesitaba ayuda porque él tenía contactos. Me sonreí y le di las gracias, pues ya había resuelto mi problema.
1 hora después llegó mi papá.
Una mañana de trabajo perdida por una estupidez de la administración pública, pero por lo menos me reí.

Ya saben. Vayan a renovar sus revistas (compren el recibo de RD$40.00 en el Banco de Reservas y después vayan al techo de Plaza Lama de la Churchill, les resuelven en menos de 5 minutos).
Por otro lado, revisen su matrícula. Si en la parte donde debe salir su número de cédula aparecen los números “130000001” tienen el mismo problema que yo; su carro no es de ustedes sino de la DGII. Sáquenle una copia a su matrícula y a su cédula, vayan a la Colecturía de la México con Jacinto de la Concha, suban a la 4ta. planta, entren por el pasillo hasta la puerta No. 3 (tiene un letrero), procuren a Cepeda y ármense de paciencia.
Y me le mandan un saludo a la doña que está sentada en el escritorio en el fondo de la oficina.

10 comments:

Anonymous said...

Por eso es que me ENCANTE leerte!!!
Disfrute ese post demasiado!!!

Tu deberias cobrar para leer tu blog!

You rock!

Will said...

pobre bracu...si fueras una persona que no pagara luz, ni cable, ni nada...tal vez, no pasaran estas cosas..hay que estar vivo, para verlo

Hipólito Delgado said...

oyeme! solo hice acabar de leer esto y salir juyendo pa mi carro a buscar la copia de mi matrícula a ver que decia. Diunavé entré a la página de la DGII a consultar y no se si mi problema es mejor o peor que el tuyo pero me sale dique que mi marbete está renovado y no me deja seleccionarlo para renovarlo... tu verá lio ahora, yo que quiero renovar por internet igual que el año pasado...

Melvyn said...

Bracuta, dime una cosa: ¿A veces no te dan ganas de largarte de este pais? ¿Otras veces no se te ocurre pensar que quizas lo mejor que pudo pasarnos fue que los españoles nos ganaran en el 1863? ¿O que los gringos se quedaran el en 1924? ¿O en el 1966?

Como fuera, esto es una combinacion de todo lo chevere administrado por todo lo insoportable... Ingredientes para hacer una vida regular.

Pero un chin de eficiencia gringa no nos haria falta.

annush said...

hahaha...forget Homer! this is like Bracuta: The Oddissey :P

Bracuta said...

Anónimo: Cobrar??? Después me andan demandando por la calle (aunque unos chelitos extra no me caerían nada mal)... :-)
Wilsini!!!!!!! A veces también pienso eso, no debería pagar nada como hace mitad de la población, pero pienso en todo el dinero que mis padres invirtieron en mi educación y como que no me atrevo...
Hipólito: tu nada más que te fuñiste. Por ahí anda otro carro con tu placa haciendo fechorías y tú no lo sabes. Llama a la DGII a ver qué es lo que pasa.
Melvyn: Realmente amo a mi país y de verdad quisiera que progresara, pero cuando veo cosas así lo que me dan es ganas de montarme en un avión e irme lo más lejos posible. Ciertamente no me he ido por mi familia, porque no me imagino la vida sin ellos a mi lado, pero no descarto la posibilidad de que un día la cosa se ponga tan difícil aquí que tenga que agarrar mis bultos y despedirme de la tierra que me vió nacer.
Annush: Riiiiiiiiiight... you should've gone with me and kept me company...

Claudia T. said...

Yo conozco un señor, con quien mi mama,los dueños y empleados de la empresa en la que trabajo se relacionan desde antes de yo nacer, que se encarga de hacer todo el papeleo que necesites (CUALQUIERA QUE SEA) sin necesidad de moverte y a precios muy, pero muy razonables, y todo por el librito, nada ilegal . Si te interesa me avisas.

Bracuta said...

Gracias por el ofrecimiento, Claudia, pero realmente tengo como costumbre hacer las cosas como manda la ley... no es que lo que me propones sea ilegal, pero para qué pagarle a alguien por algo que debo y puedo hacer yo? Además... ya mi papá me sacó la placa!! Yuppeeeee!

Yami said...

Hola bracuta, soy yami, la persona que te saludo en el cine de acropolis cuando fuiste a ver a MI III, no se si te acuerdas.... tu post me motivo a solicitar mi marbete ahora, para hacerlo con tiempo y ya lo hice por internet. Como soy nueva en esto de vehiculos (apenas tengo 8 meses con el mio) te pregunto cual es el proceso de la revista y que debo llevar, pues eso no lo se y no me gusta estar con cosas fuera de la regla.
Gracias por todo!

Alexandra Agramonte said...

wao!!!! que dia mas tedioso ese eh, pero asi son las cosas de nuestra linda Quisqueya