Tuesday, January 26, 2010

No es lo mismo llamar al Diablo que verlo llegar...

O, en este caso, a Dios.

(Este post trata de asuntos relacionados con Dios. Quedan advertidos.)

Me explico.

Si han estado leyéndome últimamente (si no, no les culpo, tengo este negocio botado) sabrán que una de las metas que me propuse cumplir este año fue la de renovar mi relación con Dios. En este sentido, he estado haciendo "cosas" para retomar mis "amores" con el Señor (retomar de mi parte, pues estoy segura que de parte de Él no necesitan ser retomados). Una de las cosas que he estado haciendo (y no me estoy llenando la boca diciéndolo) es que he estado hablando mucho con Él pidiéndole que me guíe por el camino correcto, que no se aparte de mí ni me permita que yo me aparte de Él y que me diga qué quiere de mí, que me "hable".

El "quid" del asunto. Que me "hable"...

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Soy una persona de rutina. Tengo rutinas para todo y para todo tengo una rutina. Por ejemplo, en la mañana sigo una rutina que varía muy poco: me levanto, busco los periódicos, busco mi Choco Rica en la nevera, dejo una parte de los periódicos en la habitación de mis padres y me llevo los "gratis" a mi habitación, pongo CNN, leo los periódicos mientras escucho las noticias, etc.... Dentro de mi rutina está el leer la "palabra" diaria en una revista que se llama "Rayo de Luz." Mi papá es el encargado oficial de comprar la revista en el súper y entregárnosla (a mí y a mis hermanos) inmediatamente ésta sale publicada (como 1 ó 2 semanas antes de que inicie el próximo mes). Cuando me entrega la mía, la pongo en uno de los estantes que están en mi habitación, DEBAJO de la que estoy leyendo actualmente, y al llegar el mes que le corresponde entonces guardo la del mes pasado y la del nuevo mes se queda sola en su espacio. Por ejemplo, ya la revista del mes de febrero salió y está donde debe de estar, DEBAJO de la del mes de enero. Nadie le pone la mano a mis revistas, absolutamente nadie.

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En el post anterior les comentaba sobre un "intercambio de palabras" que tuve con cierta persona hace ya unos meses. Sin entrar en muchos detalles puedo decirles que realmente no fue un "intercambio de palabras" sino más bien una fuerte discusión que casi termina en altercado, desencadenada por mi solicitud de recibir respeto respecto a algo y por el carácter explosivo de la persona a quien le pedí respeto.

Se que todas las monedas tienen dos caras y que para cada uno su parte de la historia es la verdadera, pero para mí la forma en que la otra persona me trató y las cosas que me dijo fueron más allá de las cosas que deben decirse entre dos personas que supuestamente se quieren y que tienen cierto tipo de "relación afectiva."

En principio entendía que esta situación debía quedarse entre la otra persona y yo, así que me mantuve callada y no le comenté nada a nadie, pero la otra persona no lo quizo así e involucró a otros en NUESTRO problema que debió haber sido resuelto entre NOSOTROS. Yo no quise hablar mucho, hasta que a mis oídos llegaron una sarta de mentiras, tergiversaciones, chismes e historias que mi contraparte, por motivos que desconozco (o que más bien conozco y quiero no reconocer) inventó y que trató de utilizar para poner a todos los terceros con los cuales él había conversado en mi contra. Tristemente tuve que hablar (no quería hacerlo), decir mi verdad sobre la situación (verdad que poco a poco ha ido brotando hacia la luz) y aclarar ciertas partes "grises" del "cuento".

Tristemente hubo terceros que, por sus motivos que respeto, no escucharon mi versión de la situación porque no tuvieron la oportunidad de hacerlo, y hasta el día de hoy me tratan de una manera fría y distante. Les entiendo, sólo han escuchado una parte del relato y realmente a quien deben de creerle es a la otra persona y no a mí, sin importar quién tenga la razón. 

Pues bien. Esta persona ha continuado su ataque hacia mí. De una forma u otra, con comentarios mordaces, por ejemplo, el día de Navidad, cuando mientras estábamos celebrando el Nacimiento de nuestro Señor Jesús le comentó algo a alguien y esto llegó a mis oídos, como su comentario de que "si yo quería que él me perdonase yo tenía que ir hincada a su casa a pedirle perdón" (como si hubiese sido yo la que ofendí en la "conversación"), como su insistencia para que una parte de los terceros hablara conmigo porque yo estaba loca y que me obligaran a ir a un psiquiatra, como el manipular a dos personas mayores y tratar de hacerlos elegir de manera indirecta entre él y yo, cuando ambos tenemos por obligación que ocupar el mismo lugar frente a ellos, como el tergiversar mis posts, comentarios en twitter y status updates, preocupando a mis padres diciéndoles que estoy escribiendo cosas negativas y que tienen que vigilarme porque puedo hacer una "locura" sin ser nada de eso cierto, como el hacer "cosas" que sabe que me molestan y tomar una actitud irreverente cuando se le reclama que lo que está haciendo está mal hecho (porque si me molestan cabe la posibilidad de que estén mal hechas) y que debe de parar de hacerlo, como el llamarme HIPÓCRITA por querer acercarme a Dios y por el simple hecho de que expresé mi molestia con respecto a eso que esa persona estaba haciendo mal y señalando que su actitud era en cierto grado egoísta (cuando a él le conviene es bueno, pero si a él no le conviene es malo). Y eso que ni siquiera he hablado de la cantidad de cosas, insultos e improperios que me dijo el día del "intercambio"...

Bueno, cada cabeza es un mundo y lo que es blanco para mí puede ser negro para otros, y vice-versa.

Todas estas cosas, aunadas a muchas más que no quiero comentar, me han herido de una forma tal que esta persona tristemente se me ha salido del corazón. Nunca en mi vida pensé que una persona que por simple naturaleza estaba obligada a quererme y yo a quererle en igualdad de condiciones, que había sido mi apoyo, mi cómplice, al primero a quien llamaba cuando me pasaba algo, el que me ofrecía su hombro cuando necesitaba llorar, el primero que se alegraba cuando me pasaba algo bueno iba a, no sólo decir, sino peor aún pensar tantas cosas feas de mí. Eso fue lo que más me dolió, que en su corazón cupieran tantos malos pensamientos hacia mí, y que por una situación que se podía resolver conversando TRANQUILAMENTE, sin alterarnos, explicando motivos y tratando de buscar soluciones, íbamos a tener que llegar a esto.

Al principio me dolió, no lo puedo negar, pero a medida que han pasado las horas, los días, las semanas, los meses... a medida en que esa persona se ha esmerado en seguir su ataque contra mí por motivos que no entiendo pues ni siquiera he vuelto a mencionar su nombre y cada vez que alguien ha venido a mí para hablarme de él simplemente le he pedido que no lo haga (ya estoy JARTA, sí, así mismo, con jota, del tema)... me he dado cuenta tristemente que mi vida se ha tornado más tranquila sin él en ella, sin todas aquellas cosas que quería conversar con él aquel día, todas esas cosas que me molestaban y que yo entendía que teníamos que hablarlas porque ya la situación estaba llegando a un punto crítico... ya esas cosas no me interesa conversarlas pues, de una forma y otra, ya no forman parte de mi vida y por ello estoy mucho más tranquila.

Y pensar que todo comenzó por una Pepsi...

Intenté, desde lo más profundo de mi corazón, perdonarle porque alguien me pidió que lo hiciera, pero cada vez que veía su "cara de ofendido" cuando nos "topábamos" (y tenemos la obligación de "toparnos"), cada vez que escucho o leo algo nuevo que ha dicho de mí, cada vez que hace algo para enervarme, este sentimiento feo se va enterrando más profundamente en mi corazón.

Y eso es malo.

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Como dije al principio de este post, tengo varios días pidiéndole al Señor que me hable. Sí, por si no lo sabían, Él habla. Quizás no por medio de un tweet, quizás no mande un email o me llame al cel, pero Él en su infinita sabiduría busca la forma de "hablarnos". Me he pasado todos estos días repitiendo en mi cabeza la frase "habla, Señor, que tu sierva te escucha... ¿Qué quieres de mí?"

Quién me manda.

Esta mañana, de acuerdo a mi rutina diaria, tomé mi "Rayo de Luz" del estante donde lo había dejado ayer. Tomé la revista que estaba arriba, la que entendía que era de este mes, sin ver la portada. En su debido momento (todo de acuerdo a la rutina) abrí la revista y busqué la lectura del que yo entendía era el día de hoy, es decir, el día 26. Cuando llegué a la página donde estaba la lectura pensé que, para faltarle 5 días al mes para terminar, las hojas que quedaban para lectura en el libro eran como pocas, pero no le di mucha mente y me puse a leer.

Esta fue la lectura que leí (valga la redundancia):

Mateo 5, 20-26

"En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:

"Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oido que se dijo a los aniguos: "No matarás", y el que mate será procesado. Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llamara a su hermano "imbécil", tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama "renegado", merece la condena del fuego. Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra tí, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone en pleito, procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto."


Me quedé petrificada.
¿El Señor me estaba hablando?
¿Era esto una simple "casualidad" o más bien una "Diosalidad" como dice mi cuñada?
¿De verdad Él quería que yo perdonara a esa persona que me ha herido tanto?
¿Él me estaba diciendo esto en serio?

Despaché los pensamientos y seguí con mi rutina, pero sentí como el corazón poco a poco se me iba acelarando más de lo que ya lo tengo acelerado.

Tomé la revista y la puse en su lugar. Seguí haciendo lo mío, con la cabeza a mil. Dudando. Pensando.

Pasé de nuevo por el estante donde está la revista y me quedé viéndola. Me percaté de que su portada se veía muy "nueva", que no mostraba el desgaste normal de una revista que ha sido utilizada a diario por los últimos 26 días... ¡No era la revista de este mes! ¡Era la revista de febrero! ¿Cómo estaba sobre la de enero si yo misma había puesto la de enero ayer sobre ella y la única otra persona quien entró en mi habitación ayer no había estado siquiera cerca del estante donde están colocadas?

Sí, tengo que dejar mi falta de fe y mi incredulidad a un lado... yo le pedí que me hablara... y Él me habló...

No me dijo lo que yo estaba esperando, no me dijo lo que yo quería oir... Como siempre, me dijo lo que es bueno para mí, lo que me conviene (que no es necesariamente lo que yo quiero), lo que tengo que hacer.

Se me hace muy cuesta arriba hacerlo, pero sí, si quiero seguir Sus enseñanzas, si quiero acercarme más a Él, tengo que hacerlo.

Aunque la otra parte no piense ni le interese lo mismo, trataré de perdonarle. Sólo eso quiero, no quiero reentablar una relación, no quiero más nada (realmente, como ya he dicho, no me interesa), pero tengo que limpiar mi corazón para darle cabida al amor misericordioso de Dios.

Así que lo trataré de perdonar. Trataré de no molestarme cuando a mis oidos lleguen más comentarios mordaces, cuando llame a mis padres a chismearle de que yo escribí algo insultándole en el internet (y no creo haberlo insultado en este post, pero vuelvo y digo que cada cabeza es un mundo), cuando trate de buscarme la boca, cuando me insulte, cuando me comience a martillear o a taladrar un Sabado a las 5 de la tarde cuando él mismo sabe, porque él fue quien puso esa regla, que está prohibido hacerlo a esa hora, cuando me atraviese el carro en el parqueo o cuando vuelva a cogerme el mío estando los dos de él desocupados sólo porque sí, porque entiende que ese es su derecho aunque no lo sea, cuando me mire de reojo, cuando me taladre con la mirada, cuando escriba cosas de mí en facebook (total, no me voy a dar cuenta ya, así como él tampoco puede leer mis tweets ni nada de lo que escribo en facebook, así que sólo le queda llevarme la vida por aquí), cuando le hable mal a los otros de mí, cuando vuelva a inventarse que yo dije cosas que él realmente sabe que no es verdad pues nada de lo que él ha dicho que dije o hice lo dije o hice, cuando me comience a faltar el respeto nuevamente, si es que no ha dejado de hacerlo...

Trataré de perdonar...

Aunque él entienda que yo soy la que tengo que pedir perdón, intentaré perdonarlo yo sin importarme si él, en su confusión, entienda que no soy yo quien tenga que hacerlo.


Setenta veces siete.... prometo intentarlo...

Eso sí, perdono pero nunca olvido....

(En la Biblia no dice nada de olvidar, ¿verdad?)

9 comments:

°º¤Mя МøяяΨ¤º° said...

Bracu, tratar no es suficiente. Si tratas de agarrar un lapiz, como lo haces? porque si mueves la mano ya no estas tratando, lo estas agarrando. Perdonalo y punto. Dios no dijo que tenias que perdonar y seguir llevandote con esa persona. Perdona y deja que viva su vida tranquilo.

Hyundai RD said...

Estimada, perdonar es de fuertes! Sacar de tu corazon ese rencor te hara una gran persona, aprenderas mas cosas, seras mejor persona, y seras mas fuerte!

Veras como se alivia tu corazon.

Sigue adelante y se feliz!

Mich said...

Aunque no soy asidua a dejar comentarios, siempre leo y consideró a la dueña de este blóg una persona digna de admiración y respeto...
En el tema del perdón es difícil, pero pensar en perdonar sin olvidar la ofensa es imposible...es como querer sembrar un puñado de semillas estériles en tierra fértil...
Como se puede perdonar sin olvidar?, si no se corta de raíz el rosal posiblemente no habrán más rosas pero las espinas crecerán nuevamente con el tiempo, por eso sí ya no quieres ese rosal, lo ideal es cortarlo de raíz.
Perdonar es loable, pero olvidar es digno de almas nobles y usted mi estimada, por todo lo que he podido leer es un alma muy noble.
Saludos,
Mich

Bracuta said...

Según veo ustedes tienen mucha confianza en mí, en que voy a poder hacerlo, en que voy a poder perdonarlo.

Debo tener en mí la misma confianza que ustedes tienen. Voy a tener que pedirle a Papa Dios que me de fuerzas para hacerlo, perdonarlo... y olvidar...

¡Gracias por su palabras!

Anonymous said...

Eny, entregale el dolor y la rabia al Señor, ofrecele el sinsabor de saber a esa persona cerca, Papa Dios sabra que hacer con el. La segunda parte es mas dificil es tratar a esa persona con mucho pero mucho amor, empiezas por obligacion pero terminas olvidando el dolor. Que Dios te Bendiga...

Aimé said...

Bueno, aunque soy una completa extraña y no conozco el lío espero que se resuelva de la mejor manera y encuentren la paz en sus corazones los dos.

Por otro lado, aunque suene raro, estoy contenta que ahora no pones los tweets. Ya tienes varias semanas escribiendo mucho y cosas que realmente dicen más, y me gusta más leer estos posts largos aunque no siempre esté de acuerdo con todo :P . Ahora cuando leo me vuelvo a identificar en cosas y vuelvo a decir "chanfle no puede negar que es capricornio también!" jaajjaja....

Mimi said...

Bracuta

Hola, siempre leo tu blog, porque tus post son interesantes alentadores e informativos. Tengo casi 2 añosa que lo hago y creo que nunca te he dejado un comentario, pero hoy al leer estos dos ultimos post y ver lo que te ha pasado, me he sentido muy identificada con tu situacion, ya que recientemente me ha pasado algo parecido con una gran amiga. Mi consejo es que debes de olvidar,se que no es facil, porque muchas veces este tipo de personas hace y dice cosas que hieren y duelen mucho y a uno se le hace bien dificil de olvidar, pero la verdadera sanación llega con el olvido. Intentalo, perdona y olvida deja eso en el pasado y veras que esa paz y tranquilidad que haz empezado a sentir seran aun mas grandes. Y recuerda que aquel que te hizo daño solo puede seguir haciendotelo si tu te mantienes aferrada a esa ofensa y el Perdon es la mejor forma de vengaza asi que Vengate Bien. muchos saludos y continua asi no cambies.

Anonymous said...

Eny:
Recuerda que quien perdona es quien se beneficia porque te liberas de ese sentimiento que solo a ti te perjudica... el otro sigue tan campante como JW. Perdonar sin la ayuda de Dios es IMPOSIBLE. Pideselo y te lo concedera. Recuerda que Jesus en la cruz perdono a toda la humanidad... y hemos sido llamados a imitarle en TODO. Asi que pa'lante. No hay nada que no puedas conseguir a traves de la oracion.
Un abrazo.
Piros

Anonymous said...

Tal y como dicen algunas personas que comentaron, también soy un fiel lector de tu blog desde hace tanto tiempo que ya ni me acuerdo y nunca me había animado a comentar nada.

Me he identificado mucho con lo que has escrito en estos días ya que he o estoy pasando por una situación similar.

Ciertamente perdonar sin olvidar no es perdón porque ese recuerdo te seguirá alimentando ese sentimiento de odio o desprecio hacia la otra persona.

No soy religioso pero tampoco ateo ni mucho menos psicólogo pero he estado pensando en lo me paso a mi y en lo que te esta pasando a ti y creo que todas las acciones que realiza un ser humano tienen sus consecuencias y esas consecuencias a mi entender son las que hacen reflexionar (a los que tienen capacidad de razonar, o sea, que no son locos) a la persona sobre lo que hicieron.

Por ejemplo un asesino puede ser perdonado por los familiares de la victima ahora bien eso no significa que el asesino no tenga que ir a la cárcel. El asesino tiene que pagar por las consecuencias de sus actos.

A mi entender sino fuera por esas consecuencias hubiera muchas personas por ahí haciendo y deshaciendo a sabiendas que al final serán perdonados y no tendrían que responder por lo que causaron.

Aunque parezca que le estoy tirando leña al fuego mi objetivo no es ese. Mi objetivo es dar una humilde opinión basado en todo lo que he dicho.

Pídele muchas fuerzas a Dios para que puedas perdonar y olvidar eso no es nada fácil sobre todo después de que se ha sufrido tanto, ahora bien el hecho de que perdones no significa que te sigas tratando con esa persona como lo hacías antes ese será el precio que tendrá que pagar por sus actos.

Perdón por lo extenso no sabía que iba a escribir tanto.